| Con el mes de abril llega también la CruzaTenerife. Por sus características y recorrido, casi todo por pistas forestales, personalmente no suelo catalogar esta prueba como un verdadero Ultra Trail, ni siquiera un Trail. Para mí es un ultramaratón de montaña con “de” y es también la carrera de la isla donde vivo, convirtiéndose así en la más importante del año. |
No es ni la más dura, ni la más larga, tampoco la que mayor desnivel acumulado presenta, pero es la carrera donde me siento en casa. Es como si fuera más un día de entrenamiento donde juntamos todos nuestros amigos de aventuras a la vez. Es sin duda muy especial! Soy un grande aficionado al trail, lo práctico con regularidad, entrenando fin de semana si, fin de semana no. Tener la suerte de disfrutar de una carrea de montaña donde uno vive es un privilegio que ni siempre está al alcance de todos. Por eso, antes de empezar mí crónica, quiero agradecer y felicitar la organización de este evento, que con su esfuerzo y dedicación, nos brindan una magnífica oportunidad de disfrutar de nuestro deporte junto a todos nuestros amigos, cerca de casa y en esta maravillosa isla. Todos los años (he participado en todas las ediciones), al terminar solía siempre decir que había sido mi última participación, pero este año, al finalizar he cambiado de opinión: mientras siga entrenando y disfrutando de la montaña, estaré siempre en su línea de salida, porque esta es la carrera de "mi pueblo". A demás, solo con “nuestra” participación podremos seguir perteneciendo a ese afortunado grupo que cuenta con una prueba cerca de casa. También quiero agradecer al equipo de apoyo que he tenido en esta carrera. A Cesar y a Oscar, muchas gracias por todo. CruzaTenerife 2008 Este año me había fijado 3 objetivos para la CruzaTenerife. Bueno, en realizad 4 porque ser “finisher” aunque siempre es un objetivo fijo en todas las carreras, también está ahí para ser conseguido. Mejorar mí tiempo en la carrera de 09h03 conseguido en 2006, terminar entre los 50 primeros y conseguir hacer todo el recorrido corriendo o trotando eran por tanto mis objetivos trazados. No había una clara orden de prioridades, pero reconozco que el último me hacía mucha ilusión, porque en todas las anteriores ediciones, al finalizar la carrera sentía que lo podía haber hecho, pero que por conservadorismo o miedo de no acabar, nunca arriesgaba lo suficiente para hacerlo. Por eso, lo quería al menos intentar este año. Lo de bajar mi marca es lo mínimo que todos aspiramos en la salida y lo de quedar entre los 50 primeros, vista la lista de inscritos era más una consolación que un objetivo. Este año había sin duda una lista de inscritos de lujo, con muchos corredores de atletismo, sin duda los favoritos para las características del recorrido: casi todo por pistas en tierra batida, con casi ausencia de tramos técnicos de subida o bajada. Al final, si olvido el sendero inicial y el “muro” hormigonado de la Anocheza (en los entrenamientos si he subido trotando), he conseguido alcanzar todos mis objetivos trazados para esta edición. El recorrido Para mi, esta carrera se divide claramente en dos etapas. La primera etapa, con 23 km y 2350 m de desnivel positivo, va desde el Puertito de Guimar hasta Izaña. Con zonas donde llega a haber más de 25% de pendiente, subirla se hace verdaderamente eterno. Al no haber zonas técnicas en todo su recorrido, esta etapa termina por ser la que define tu posición final en la carrera. Si el objetivo es conseguir un buen puesto en la clasificación es muy importante apretar al máximo durante la subida, porque recuperar después podrá ser casi imposible.  La segunda etapa, con aproximadamente 50 km y poco más de 500 mts de desnivel positivo, va desde Izaña hasta Garachico y discurre casi toda por pistas forestales en perfecto estado de conservación. La bajada de 17 km hasta el avituallamiento de El Lagar es bastante suave, incluso llega a ser agradable correr por ella después de haber subido tanto. A continuación viene un tramo de 15 kilómetros de falso llano y pequeñas rampas. Los que no han sabido dosificar sus fuerzas, suelen caminar en esta parte y se les suele hacer eterno llegar al siguiente avituallamiento. El último kilometro vertical de bajada (10km), con parte en asfalto y parte en sendero de piedra basáltica, por cierto en bastante mal estado, es horroroso y solo quien la ha bajado sabe lo mal que se pasa al hacerlo. Lo bueno que tiene es la vista aérea sobre Garachico con mar de fondo y la meta al final. Mi carrera Acudí a la salida de la carrera con la misma tranquilidad de siempre. La ausencia de presión por un resultado o algo por el género me permite disfrutar enormemente de la hora anterior a la salida de la carrera. Es el momento ideal para reencontrarme con los amigos y compañeros de aventuras, para escuchar las últimas estrategias de los favoritos, etc.. También es el momento perfecto para las fotografías de grupo. Cesar, que se había pegado el madrugón con todos nosotros, ha sido nuestro fotógrafo de servicio y un ayudante para muchos de nosotros. A la hora prevista es dada la salida para la carrera. Salimos los 212 corredores disparados por las calles del Puertito de Guimar. Todavía es de noche y seguro que de lejos impresiona ver esta masa humana desplazarse por el paseo marítimo del pueblo. A diferencia de otras carreras, esta vez me coloco en el grupo de cabeza. Durante los primeros 3 kilómetros consigo mantener su ritmo, pero al llegar a la primera subida poco a poco empiezo a quedarme para tras. Hasta llegar al sendero que accede a la Pista de la Anocheza, soy adelantado por bastantes corredores.
Aunque habitualmente no suelo desanimarme con eso, esta vez por momentos he tenido ganas de parar y retirarme! Al entrar en el sendero vuelvo a coger ritmo y dejan de adelantarme. Pero voy muy tocado de moral! Exceptuando la zona de fuerte pendiente famosa por el “muro” de hormigón, hago la subida hasta el primer avituallamiento a trote. Este esfuerzo no me sirve de mucho: me siguen adelantando corredores que van caminando. Pasado el avituallamiento, la pendiente de la pista disminuye ligeramente y eso me permite aumentar un poco el ritmo. Poco a poco, empiezo a acercarme a los corredores que llevo delante y, paulatinamente, voy adelantando uno por uno. Poco a poco también mi moral va mejorando y al llegar a la torre de vigilancia, justo donde termina la vegetación y empieza el paisaje lunar, avisto los corredores que van por delante mía.
Veo que tengo unos cuantos perfectamente a mi alcance si sigo con este ritmo de subida. Miro el reloj. Según mis cálculos voy bien de tiempo. En los 3 kilómetros que me quedan, aprieto un poco más el ritmo y llego al avituallamiento con 3h38 de carrera. Me detengo el tiempo justo para llenar las botellas con agua y comer alguna fruta. Sigo mi camino hacia el Portillo, ahora por carretera. Voy a 4,45 min/km y mantengo este ritmo hasta al avituallamiento. En el Portillo, con la ayuda de Cesar, recargo la rinconera con más geles y preparo una botella con polvos isotónicos. En menos de 3 minutos vuelvo de nuevo en carrera, para afrontar el siguiente tramo de 17 km hasta El Lagar.  | La floresta negra Salgo del avituallamiento y emprendo la bajada a buen ritmo. Llevo pocos kilómetros de pista forestal cuando soy alcanzado por el mar de nubes, muy característico de la llamada zona de medianías de la isla, y con él baja también sustancialmente la temperatura ambiente. Las condiciones no pueden ser mas perfectas para correr! Mientras bajo por la pista, la niebla va haciéndose más densa y, sin darme cuenta, entro en la zona devastada por los incendios del verano pasado. La imagen es terrorífica, digna de una película de terror. El paisaje negro de los árboles quemados contrasta brutalmente con el blanco de la niebla, transmitiendo una abrumadora sensación de devastación. Llevo algún tiempo si ver a nadie y, al estar solo, este macabro paisaje se torna aún más aterrador. En un intento de abandonar lo antes posible la siniestra zona, aumento un poco más mi ritmo. Poco después, llego al avituallamiento de El Lagar donde por fin vuelvo a ver gente. Aquí sigo la misma estrategia ya utilizada en los anteriores avituallamientos y apenas me detengo para llenar las botellas con agua. |
El siguiente tramo con sus falsos llanos y pequeñas rampas, es para mí, después de la subida de la Pista de la Anocheza, la parte mas dura de la carrera. Me propongo hacerla toda corriendo y adapto un ritmo que me permite trotar tanto en llano como en las subidas. En este momento de la carrera me encuentro muy a gusto y eso hace aumentar aún mas mi optimismo de cara a conseguir otro de mis objetivos, el de bajar de las 9 horas y 3 minutos. Vuelvo a adelantar una serie de corredores que van caminando en las subidas. Mi suave ritmo me permite subir más rápido que ellos y en las bajadas, con solo aumentar un poco mi ritmo, los dejo fácilmente para tras. Sigo así durante casi hora y media, hasta llegar al último avituallamiento, donde ni siquiera me detengo. Volando voy… Inicio la bajada con una enorme sonrisa en la boca. Ya está hecho amigo, lo pienso varias veces, ya está hecho! Miro el reloj y calculo que por lo menos voy a quitar media hora a mi tiempo y decido tomarme la bajada con mucha tranquilidad. Ya solo quiero disfrutarla y olvidarme por momentos del puesto y del tiempo. De pronto, apenas unos 200 mts mas adelante, creo reconocer a José Rocha por su peculiar indumentaria y decido darle caza. Empiezo una bajada de vértigo a un ritmo alucinante! Me duele todo, las rodillas, los muslos, los pies, todo, pero la ilusión de terminar con un compañero de entrenos es mayor que el sufrimiento sentido. Miro para tras y veo que me siguen de cerca dos otros corredores, entre los que está la primera clasificada de la categoría femenina. Ahí vamos los tres montaña abajo, totalmente descontrolados como si fuéramos niños. Al entrar en el sendero, gano alguna distancia sobre mis perseguidores e incluso alcanzo a otros corredores que bajan más despacio. Cuando me faltan poco más de 200 metros de desnivel, ya no puedo más con mis piernas. Para evitar una caída tonta justo al final de la carrera, decido aflojar un poco y me vuelven a adelantar algunos de los corredores. Pero a mí ya me da igual, voy a conseguir bajar mí tiempo y eso ahora es lo más importante. Por fin, llego a la recta final. Doy el máximo que puedo y entro en la meta. 8 horas y 18 minutos, menos 45 minutos que hace 2 años. Estoy feliz, he conseguido mis objetivos! 

Fotos realizadas por Cesar Dorta. |